RECONOCIMIENTO FACIAL PARA MEJORAR CALIDAD TRANSPORTE O DISTÓPICA INVASIÓN A LA PRIVACIDAD


Hace unos pocos días en la llamada capital cultural de la República chilena, Valparaíso, se realizó el anuncio que sistema regional de ferrocarril interurbano de región iba empezar a contar un sistema biométrico  de cámaras para fiscalizar el uso de beneficios, sin embargo, se extiende en mi pensar la cuestión sobre quién verifica que ocurre con esa información.

Solamente pensar que el registro de cuando un conjunto de individuos totalmente identificados realizan trayectos se va convirtiendo en un dispositivo de dominación que deja sin protección a los ciudadanos y las ciudadanas enciende mis alertas sobre la emergencia de un omnipotente Estado. Ya no es ficción cada vez se configura, cubierta de sutilezas, por medio de drones, cámaras y otros artilugios, una forma vulnerabilidad social donde la persona pierde la última frontera segura: la intimidad.

Ahora, un pasmo de igualdad latencia me ocurre al observar la mínima constelación de pensamiento crítico frente a este despliegue orwelliano frente a la mencionada territorialización de la libertad individual. Un silencio mediático frente a las comunicaciones, que en definitiva constituyen lo social, que van generando un tema que excluye a partir de este registro de movimiento. Responder a este debilitamiento a la soberanía de la persona humana que implica un control sin contrapeso, a mí juicio, constituye uno de los desafíos más importantes de las democracias modernas, lo cual aumenta mi enorme preocupación por la falta de reacción de la sociedad.

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¿Dónde queda el arte mientras arde #gaza, el ghetto de Varsovia del tercer milenio? por #barrocoaustral


Tengo el papel blanco, plumones de colores vivos y tiralineas de distinto calibre para hacer los bosquejos que escaneo para procesar una pintura digital, pero tiene sentido tener todo este ejercicio mientras reviso redes que me hablan de un asentamiento humano sitiado y expuesto a sistemáticos bombardeos y operaciones de drones sin ninguna discriminación si es o no sobre población civil desarmada. Me hablan de un minuto de aviso o una ojiva sin carga, mas esto disminuye el impacto sobre las biografías de los implicados. Me hablan que las bombas tienen polvo que no deja cicatrizar las heridas, que los hospitales son los blancos de las bombas, que unos niños jugando en una playa son blancos de artillería.

Entonces, en un mundo así tiene lugar El Arte…

Unos dirán quizá un arte funerario…

Otros mencionarán un arte simplificado para que no se pierda la denuncia…

Pero qué digo yo …

Desde el fondo de mi ex-sistencia solamente, sobretodo con los accidentes a la sustancia que sufrimos hoy, puedo decir que el lugar del arte es la linea de contorno, la masa, las evoluciones de lo áptico y de lo óptico. Que más que nunca el arte debe tener una   “pre-sencia” para corroer la cuestión por la técnica que le quita distinción al emplazamiento real maravilloso de lo qué es siendo. Necesitamos todas las degradaciones del gris para pintar los abismos insondables en los rostros de quienes aprietan el lanzar de los misiles. Necesitamos desplegar todas las posibilidades del amarillo para que un atardecer emocione aunque todas las ciudades estuviesen en ruinas.

El Arte tiene lugar ahora y en lo real maravilloso.

El Arte tiene lugar pues aún podemos jugar y salir a marchar pintados de colores contra lo monstruoso.

El Arte tiene lugar para que nadie olvide.

El Arte tiene lugar porque los niños de Gaza están en todos nosotros.

 

por BARROCO AUSTRAL, pintor chileno.