Propiedades esotericas del #cactus


En la Biblia los cactus son símbolo de protección. En Oriente, remiten a la paz y a la fuerza; regalar un cactus es desearle fortaleza a alguien. Para el feng shui, los cactus jamás deben colocarse en lugares de tránsito, los sitios adecuados para que ejerzan sus cualidades protectoras son los espacios abiertos.

Dentro de estas “plantas con superpoderes”, quizá el más conocido sea el cactus Cereus peruvianus, originario de América Central y del Sur, y comercializado masivamente en Estados Unidos desde mediados los años 80; después de que diversos estudios demostrasen su capacidad para corregir las alteraciones en los campos electromagnéticos causadas por las radiaciones que producen aparatos eléctricos como, por ejemplo, televisores y ordenadores.

Ahora sabemos que la contaminación electromagnética, al igual que la radioactividad, es muy perjudicial para nuestra salud porque no la podemos apreciar con nuestros sentidos. Pero, además, tiene un inconveniente añadido: su margen de actuación es muy amplio; son tan peligrosas las frecuencias bajas como las altas y las de gran intensidad como las de pequeña (microondas e hiperfrecuencias, respectivamente).

Pero esto puede dejar de ser una amenaza desde que se ha comprobado que los grandes ejemplares de peruvianus (el típico cactus “candelabro” de los desiertos Mexicanos) apartan hasta 15 metros de sí las llamadas redes de Hartmann (“paredes” verticales de radiación que surgen de la tierra), a la vez que restablecen las alteraciones del ambiente provocadas por la contaminación electromagnética.

Reconócelos: son especies columnares, no esféricas o que crezcan formando grupos, y su epidermis debe estar recubierta por una capa más o menos cerosa (si tocamos el cactus dejaremos la huella de nuestro dedo en su tallo) de color azulado o verdoso.

Las especies más comunes y fáciles de encontrar son:

Cereus peruvianus

Myrtillocactus geometrizans

Pilosocereus azureus

Marginatocereus marginatus

Polaskia chichipe

Pachycereus pringlei.

La mayor o menor capacidad para restablecer el ambiente normal, en una habitación alterada por emisiones electromagnéticas, viene dada por el tamaño (área de superficie) del cactus, y no por su número de espinas, costillas o caras.

A mayor tamaño, aumenta la capacidad de neutralización; aunque con un pequeño cactus de unos 40 cm. de altura y de seis caras es suficiente (ojo, cuando tiene cinco, su resultado es un 25% menos efectivo), siempre que se coloque cerca de la fuente de emisión de ondas.

Ahora podrás estar pensando:

“Pobre cactus, si absorbe las radiaciones estará condenado a muerte”. Todo lo contrario. Como cuenta Eduardo Pérez Sánchez, un apasionado de estas plantas, en su página web:

Hace algunos años, en el Diario EL PAÍS, se compraron una docena de Cereus que se colocaron en sitios diversos de la redacción, un lugar con gran densidad de ordenadores, impresoras y pantallas. Al cabo de unos meses, sólo tres habían sobrevivido: los que estaban situados entre varias pantallas, rodeados de ondas magnéticas.

Lo más delicado e importante a la hora de prolongar la vida de cualquier cactus es encontrar el punto y frecuencia de riego óptimos.

En general, todas las especias requieren riegos abundantes; pero distanciados. No se puede dar una regla fija. Depende del calor que haga o del sitio en donde estén. Si el cactus está a pleno sol en verano, puedes echarle agua todos los días, dentro de casa una vez a la semana; pero si es invierno y la calefacción está muy fuerte, hazlo cada mes y medio…

En definitiva, el mejor consejo es: entre la duda de regar o no, mejor no lo hagas. Cuando los cactus se pudren es por exceso de humedad; primero pierden las raíces, se consumen por dentro o se ponen negruzcos, blandos y malolientes y se acaban deshaciendo.

Por eso, es preferible regarlos con gran cantidad de agua cuando la tierra esté totalmente seca en vez de regarlos superficialmente a diario. Para comprobar ese punto, se puede meter un palillo en la tierra: si sale seco se riega, si sale ligeramente húmedo, no.

Consejos específicos para el Cereus  peruvianus

La tierra que requiere debe ser arenosa. Excepto el mantillo (éste es apropiado si lleva más de dos años quemándose al sol) puedes utilizar cualquier tipo de tierra, por ejemplo: turbas, tierras de brezo… Eso sí, mezcla una parte de arena de río con dos partes de las tierras que hayas elegido.

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pilas hechas con #cactus


El Centro de Investigaciones Paul-Pascal del CNRS (Centro Nacional de Investigación Científica) de Burdeos logró producir una baja corriente eléctrica a través de un cactus, por lo que ahora sus investigadores se han dado a la tarea de perfeccionar esta nueva fuente de energía alterna, creando lo que se conoce como Biopilas.

Para generar energía, el cactus reacciona de forma particular ante la fotosíntesis en un proceso que libera sus electrones y después los recaptura, produciendo energía eléctrica.

Si bien es cierto que se ha logrado utilizar esta fuente de energía en aparatos pequeñas (una lámpara de escritorio, por ejemplo), por el momento no es posible concebir la posibilidad de que la energía eléctrica generada por los cactus sea una alternativa para solucionar la crisis energética que afecta al planeta.

Actualmente, la cantidad de energía que puede generarse de esta manera es de una milésima de watt, es decir el equivalente de un microwatt: se requeriría una cancha de futbol llena de cactus para producir tan sólo 60 watts.

A raíz de este descubrimiento los científicos pretenden buscar la manera de reproducir lo que ocurre  en el cactus con la fotosíntesis, en los seres humanos.

En este caso, la fotosíntesis se vería sustituida por la unión de glucosa y oxígeno que se encuentran dentro del cuerpo humano de manera natural: a este fenómeno lo han llamado las Biopilas.

Hasta ahora se han hecho experimentos durante los cuales se insertan estas biopilas vía cutánea, y se ha logrado tener energía suficiente para activar un walkman.

Sin embargo el tamaño no ha sido práctico, puesto que las biopilas medían aproximadamente 15 centímetros de largo.

Laboratorios estadounidenses y japoneses están también interesados en desarrollar esta nueva fuente de energía eléctrica.

una retrato escrito del #cactus


La palabra cactus procede del griego kaktós que es lo mismo que craso, grueso, gordo. Son plantas suculentas, crasas, carnosas, espesas, las primitivas que existen, en constante mutación , de ahí la inmensa variedad de formas extrañas, extraordinarias, se diría venidas de otro mundo, de otro planeta. Pero, no… son de nuestro mundo y América es considerada como la patria de los cactus.

Han aprendido a retener el agua que necesitan (al igual que los animales, las plantas y los seres humanos) para poder desarrollarse en regiones de extrema sequedad donde el agua es un tesoro inapreciable. Por eso han aprendido a retener el agua, a conservarla y a evitar su evaporación en la atmósfera.

Sobreviven por eso en regiones desérticas, secas, abrasadas por el sol. En estas épocas y lugares economizan sus reservas disminuyendo sus funciones vitales.

Pero no se contentan con eso. Los cactus son verdaderas fábricas de substancias aún no muy bien conocidas, entre las que los alcaloides de muy variada fórmula son sus productos favoritos. Unos son poderosos venenos, otros pueden ser extraordinarios medios de curación para enfermedades muy diversas.

Podríamos considerar a los cactus como los antepasados de las plantas actuales, modificados, adaptados a condiciones de vida muy difíciles, desarrollando su capacidad de sobrevivir, mostrándonos los límites entre la vida y la muerte de las especies vegetales.

Radiación solar muy fuerte, sequedad extrema del ambiente, áreas desérticas, falta de agua y por tanto de las posibilidades de obtener substancias nutritivas, son los mayores enemigos de la vida de las plantas que necesitan agua, substancias nutritivas, luz y ambiente adecuado.

Los cactus han aprendido, tras una lucha de millones de años, a sobrevivir, reteniendo la mínima partícula o molécula de agua para usarla avaramente extrayendo las substancias del suelo allí donde parece imposible hacerlo y resistiendo a la desecación, a la radiación, y además desarrollando formas cuya belleza y variación pueden competir con las joyas más hermosas que pueden salir de las manos de un orfebre.

Cuántos ensayos, cuántas especies extinguidas, cuántas plantas desaparecidas hasta poder llegar a las formas actuales. Seguramente millones, pero las que hoy podemos ver y estudiar son el producto de esa evolución adaptativa y no sólo el resultado final, sino una etapa en ese período evolutivo.

Hay cactus Globulares si se presentan en formas redondeadas, Columnares si son alargados, formas cristadas o cristatas si tienen forma de abanico con crestas, formas monstruosas cuando son muy irregulares y muestran un crecimiento desordenado y amorfos cuando no tienen forma definida.

Por su coloración pueden ser xantofilados de color amarillo, carentes de clorofila y clorofilados cuando tienen un color verde debido al pigmento clorofila que producen. Algunos pueden combinar áreas verdes clorofílicas o clorofiliadas con áreas amarillas, xantofiladas.

Por esa propiedad de ser una planta en constante mutación puede transformarse según convenga y un mismo cactus puede presentar formas xantofiladas, monstruosas y cristatas por ejemplo.

Es un error creer que los cactus solo se presentan en regiones desérticas. Pues se han encontrado incluso en regiones húmedas y pantanosas de Brasil, a veces como plantas parásitas de las ramas de los árboles.

Brasil es un paraíso para el aficionado a los cactus. Allá está la que llaman Flor de Baile (Cactus grandiflorus) que tiene propiedades medicinales y está incluida en la Farmacopea de muchos países. Su jugo contiene el alcaloide cactina, varios glucósidos y grasa. Tiene propiedades antirreumáticas, antihelmínticas (cura los parásitos intestinales), es hidragogo y emenagogo.

Combate muchas alteraciones nerviosas y es especifico contra la angina de pecho. Está demostrado que la cactina es un excelente tónico cardíaco, que puede sustituir a la estrofantina y a la digitalina cuando éstas no actúan. No ofrece peligros de acumulación y se elimina sin alterar el estómago. Es originaria de las Antillas (Cuba, Santo Domingo, y Jamaica), donde la llaman "Reina de la noche".

La Opuntia brasiliensis tiene unos frutos comestibles pero producen un color rojo intenso en la orina que asusta muchas veces a quienes lo comen sin saber esta propiedad que es inofensiva.

El ora-pro-nobis (Cactus lucidus o Pereskia fragrans)tiene frutos comestibles y sus hojas son emolientes, expectorantes y tienen propiedades antisifilíticas.

El Cactus bomplandii de Matto Grosso tiene un jugo que es útil en las quemaduras y úlceras de mala cicatrización.

La palmatoria grande o urumbeba (Cactus arboreus) tienen frutos de acción emoliente y cuando maduros son dulces, comestibles y refrigerantes. Se han utilizado con buenos efectos en la tuberculosis y en cataplasmas en lo dolores de cíatica. El jugo de las raíces es febrífugo. En el Nordeste de Brasil, en épocas de excesiva sequía, los campesinos queman las espinas de este cactus y luego la utilizan como forraje para los animales.

En ese maravilloso país que es Brasil y que contiene un universo entero de especies vegetales y animales, los cactus son utilizados como alimentos en muchas regiones, especialmente en el Nordeste y en el Matto Grosso. El xique-xique del Nordeste brasileño y los facheiros y mandacurús se usan como plantas forrajeras. Los melocactus son utilizados para hacer con su pulpa dulces parecidos al arrope de la Alcarria española.

El cardeiro de Bahía o mandacurú de boi es muy utilizado en la medicina popular como antiescorbútico y pectoral y aconsejado para el tratamiento de la bronquitis, molestias de la piel y ulceras rebeldes. También es forrajero.

Por su parte la Opuntia nigricans es considerada como una de las plantas más nocivas al hombre no solo per se, sino por el refugio de culebras peligrosas y toda clase de animales ponzoñosos. Las puas puden producir envenenamiento de la sangre, ulceraciones, alergias y dolores agudos, además de ser el asiento para que determinadas moscas puedan depositar en ellas sus larvas y se desarrollen tórzalos o miasis cutáneas.

El cardo ananás (Cactus triangularis) produce un fruto comestible y un aroma delicioso, que gusta mucho a los monos aunque también es comestible para el hombre. Las flores son muy bellas y su cocimiento tiene propiedades antirreumáticas, el jugo es vermifugo y útil en las cardiopatías. En Guatemala lo llaman pitaya. Otros cactus como la Lophophora williamsii (el peyote) es alucinógeno, siendo utilizado por los índios de diversas tribus especialmente mejicanas para ponerse en contacto con sus dioses. Posee alcaloides como la anhalamina, anhalonidina, peyotlina, lophophorina, análogos a la morfina y la estricnina. La mescalina produce visiones coloreadas y la lophophorina es muy tóxica. La planta reducida a discos desecados que recibe el nombre de "whisky seco" o "mescals buttons" es utilizada como contrabando en la frontera de Méjico. Produce verdaderas borracheras alucinógenas.

La llamada najú de culebra (Pereskia bleo) que se da en Panamá, es un cactus cuyas púas son muy venenosas. Las plantas tienen como característica poseer hojas a través de las cuales se produce constante evaporación del agua. Los cactus no tienen hojas para evitar esa evaporación que acabaría con ellos. Ahorran así el agua.

Algunos tienen vestigios de hojas, pero lo que si tienen son púas, a veces muy largas y densamente dispuestas como defensa. Las hojas vegetales son un órgano equivalente al pulmón humano o animal. En el cactus esta función esta suplida por el tallo que es el que almacena el agua.

Esta característica de los cactus de carecer de hojas, les permite resistir mucho. Si alguna vez tuvieron hojas, las han perdido, y lo mas que podemos ver en ellos, sobre todo cuando viven en regiones húmedas, es que ensanchan sus taños aplanándolos y desarrollando en ellos una superficie mayor que permite aumentar el grado de evaporación.

Para nombrar los cactus se utiliza el sistema clasificatorio de Liné, es decir un nombre y un apellido o apellidos. El primero es el género al que pertenece, el segundo la especie. Se suelen usar palabras latinas para que la nomenclatura sea universal y en todos los países puedan entenderse los estudios. Es costumbre que después del nombre y apellido (genero y especie) se ponga el nombre o las iniciales del o de los investigadores que han descubierto o descrito la planta. A veces la especie es el nombre latinizado de la persona que lo descubrió.

Hay cactus gigantes y microcactus. Algunos llegan a pesar toneladas y otros son diminutos. Unos tienen alturas de 20m y espesores de mas de 1m de diámetro mientras otros son enanos. Algunos crecen sobre el suelo, otros son épifitos, es decir se desarrollan sobre otras plantas, en sus troncos y en la ramas de los árboles.

Los cactus se adaptan también a las estaciones del año. Suelen florecer en la estación seca, desarrollando frutos y mas tarde se disponen a resistir el periodo frío que para ellos es de descanso.

Pero el mayor asombro hacia los cactus fue experimentado por los primeros descubridores españoles que vieron por primera vez aquellas extrañas y maravillosas formas desconocida hasta entonces en Europa. Una de las primeras descripciones de un cactus se debe al famoso cronista de las Indias, Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdes, quien en su Historia general y natural de Indias menciona la pitahaya (Chardon pitahaya) en el año 1547 en el Perú (es la especie Cereus peruvianus) usado hoy como soporte o caballo para injertar otros cactus mas pequeños y difíciles de reproducir.

Pronto observaron los españoles que los indios utilizaban los cactus unas veces para proveerse de agua en el desierto, para alimentarse de su pulpa y también en algunos casos como el citado peyotle para emborracharse con el.

El cactus consta siempre de tallo o cuerpo que puede ser columnar o globuloso, reduciendo al mínimo la superficie de contacto con el aire para evitar como dijimos la evaporación. Para ello también recurre a aumentar el espesor de su epidermis o recubriéndose de una especie de cera. No carecen de estomas, pero estos estomas o bocas están profundamente situados para aumentar el ahorro de evaporación y además la superficie del tallo suele ser acanalada o tuberculada.

Las raíces de los cactus se adaptan a las condiciones del suelo y son capaces de absorber la mínima cantidad de humedad o rocío nocturno para lo cual se ramifica mucho y son muy superficiales.

Pero los cactus han aprendido a defenderse de sus depredadores, los animales que podrían usarlos como alimento o bebida. Esto lo hacen desarrollando espinas o agujas de variadísimas formas y dimensiones y durezas. Pueden ser duras como puntas de flecha, suaves como barbas o vellosas y casi siempre agudas y dirigidas en diversas direcciones. El que ha cogido cactus sabe por experiencia lo peligroso que es si no se sabe hacer y por el dolor que producen la penetración en la carne de estas defensas. Muchas son tóxicas y la mayor parte de estas púas o pinchos contienen alcaloides que producen efectos tóxicos o patológicos en quien es herido por ellas. Algunos sólo producen dolor agudo e inflamación local, mientras que los discocactus, que poseen una mayor concentración de alcaloides, producen efectos mas tóxicos generalizados.

Estas púas o agujas brotan de unos centros repartidos por los diversos lugares del cactus que se denominan centros vegetativos, principales y secundarios. De estos mismos centros vegetativos nacen las hermosas flores del cactus (se llaman aréolas o axilas). El centro vegetativo principal suela estar en el vértice del tallo. Además de protegerlos contra los depredadores, las púas les defienden contra la radiación solar y el enfriamiento nocturno.

En cuanto a la flor, hemos de decir que los cactus producen las flores mas maravillosas y variadas tanto en formas como en colores que pueden imaginarse, muchas de ellas provistas de perfumes exquisitos.

Los frutos que producen los cactus tienen también formas variadas y colores diversos. Muchos son comestibles y siempre ornamentales aumentando la bellaza del cactus, lisos, espinosos o sedosos.

Pájaros e insectos se acercan a las flores y frutos de los cactus para alimentarse de ellos y contribuir a la polinización y dispersión de las especies.

Cultivar y coleccionar cactus es afición de muchas personas en el mundo Su cuidado es relativamente fácil, pues necesitan sólo luz, calor y substancias nutritivas que les permitan crecer, florecer y multiplicarse. Unas cuantas horas de sol al día, en nuestra propia casa o en la ventana, en una caja de cristal y veremos cómo unas florecen en primavera, otras en invierno, dando sus frutos en otoño. A veces bastará un simple tiesto y hasta una teja. Lo importante es que el medio terroso en que se desarrollen tenga un pH es decir una acidez de 4 a 7, que se puede determinar con una tirita de papel de las que se emplean para analizar la acidez de la orina. El agua de lluvia es buena para los cactus que, además, se caracterizan por su longevidad.

En Brasil he visto colecciones de cactus enormes hechas por aficionados y profesionales. Un gran experto en cactus de este país es el señor Eddie Esteve Pereira, de origen gallego, afincado en la bella región de Goiania, la capital del estado de Goiás. Posee una de las mejores colecciones del mundo. Algunas de las especies que tiene llevan su nombre, como el Australocephalus estevesiicubierto materialmente de púas.

Sin embargo, si se saben coger no produce la menor molestia. Para ello hay que "acariciarlos", pues son como los perros que muerden al que no conocen o a quien los teme.

Cuenta con otras especies como los discocactus cubiertos de amenazadoras púas, los llamdos cabezas de viejo que se presentan envueltos por una especie de lana de color de las canas, suave y sedosa. Las Rebutias xantofiladas de colores variados contrastando el amarillo con el verde. Lobuvias de tonalidades variadas. Echinocereus completamente desprovisto de clorofila. Gimnocaliciumque parece una fruta carnosa con la superficie endurecida por una cubierta quitinosa cérea que le hace impermeable a la evaporación. Expostoa completamente xantófilos llenos de púas que si se clavan en la piel producen graves dolores e inflamaciones por estar cargadas de alcaloides, pueden suponer un verdadero problema para la Toxicología. El tratamiento de estas intoxicaciones es a veces difícil y prolongado, y si se llega tarde ocurre como con los venenos de los ofidios, que puede ser mortal. En cambio la Espóstua cristata, recubierta de vello suave y sedoso, blanquecino, es inofensiva al igual que el Echinocereus cristata, ya mencionado, que posee substancias cardiotónicas. El monstruo Cereus peruvianus, la pitahaya descrita por Oviedo. Las Neochilenias que aparecen recubiertes de cactus secundarios como si fuesen verrugas esferoidales. Las Mamillarias, Gladulicactus y Ariocarpus con sus hermosas flores rosas. Las Krainzias de vello denso y áspero.

La lista de variedades es amplísima, y todas ellas con sonoros nombres y variadas formas como las Opuntias de formas monstruosas que parecen un brazo con dos manos. Rebutias de forma de candelabro, casi albinas. Las Eurychnias erizadas de puas de color rojizo. La Parodia rubida erizada de bellas agujas rojas. El Azureocereus viridis de bello color azul verdoso marino, recubierto de cera con sus púas ralas y surcos en toda su longitud. Escobarias, Gimnocalicium, Frailea castanea, Turbinicarpus lophophoroides.

Con frecuencia los cultivadores de cactus recurren al injerto en forma de cuña, en forma de costilla o en forma plana utilizando una base o caballo que es otro cactus de mayor volumen o mas basto. El caballo se nutre de la tierra de la que extrae fácilmente el alimento necesario, que asciende por su interior nutriendo al cactus injertado sobre él. Así, el caballo substituye a la raíz sirviendo de intermediario entre el suelo de tierra y el injerto o pequeña planta.

Para terminar diremos sobre la utilidad de los cactus que además de ser planta ornamental y un "hobby" para coleccionistas, son utilizados como alimento humano y animal en muchos lugares, y que debidamente cultivados podrían llegar a ser alimento para grandes grupos de población. En diversos países de América son utilizados para obtener de ellos bebidas alcohólicas. En el desierto son fuente de agua fresca, pura y sin gérmenes que pueden salvar la vida del caminante y en épocas de sequía han salvado a poblaciones enteras del hambre y la sed.

Los alcaloides que contienen, aún no bien estudiados, pueden ser no solo substancias tóxicas que puedan matar sino remedios terapéuticos que pueden curar muchas enfermedades. Son extraordinariamente ricos en productos terapéuticos. Como productores de substancias alucinógenas (el peyotle, el hongo San Pedro o San Pedrillo y otros), pueden tener también su utilidad si a esta substancias se les da a dosis adecuadas o debidamente tratadas con finalidad terapéutica.

El mundo maravilloso de los cactus en el que apenas hemos hecho una pequeña incursión en una ojeada tiene aún mucho que revelarnos. Para el amante de la Naturaleza, al curioso coleccionista, al médico, al ecólogo, al químico, al botánico y, en fin, a la Humanidad, estas plantas crasas, primitivas, bellas hasta en sus formas mas monstruosas, encierran aún un arcano lleno de secretos, de alimentos y substancias terapéuticas que serán estudiadas seguramente en el futuro en beneficio de la Humanidad.

#CACTUS PROTECCIÓN CONTRA ONDAS ELECTROMAGNÉTICAS


Mucho se habla de los beneficios que la tecnología brinda a quienes la utilizan, pero pocas veces se toca el tema de los efectos nocivos que puede causar si se le utiliza con exceso y sin cuidado.

Es el caso, por ejemplo, de las ondas electromagnéticas. El daño que estas ondas, emitidas por aparatos como la televisión, la radio, las computadoras personales, microondas yvideo juegos, ocasionan, ya ha sido motivo de diversos estudios, entre los que destaca uno realizado por nada menos que la Organización Mundial de Salud (OMS).

Este organismo ha comprobado que, efectivamente, estar sumergidos en una mezcla vertiginosa de ondas y partículas que penetran nuestro cuerpo a cada instante produce síntomas y perturbaciones derivadas del Síndrome de las Frecuencias Radioeléctricas y de las Hiperfrecuencias, tales como cefaleas o dolores de cabeza, opacidad de cristalino, lesiones en la retina, alteraciones en la córnea, lesiones en los testículos :o, aumento en el riesgo de leucemia una mayor tendencia hacia la agresividad, alteraciones del sueño, astemia o pérdida de vitalidad, alteraciones cardiovasculares, aberraciones cromosomáticas, aparición de anomalías del nivel del ADN, abortos y malformaciones durante la gestación, entre otras :o.

Algunas de estas anomalías aparecen sólo en casos de exposición a campos intensos; pero otras pueden ser provocadas por instalaciones de poca e incluso de muy poca potencia :o.

¿Qué hacer contra estas perjudiciales ondas y frecuencias? Nada más simple que conseguir un pequeño cactus peruano.

En efecto, al parecer el Cereus Peruvianus, o cactus de América Central y del Sur, es una especie de cactus que ha demostrado la facultad de corregir las alteraciones causadas por las radiaciones electromagnéticas.

Otro tipo de cactus antirradiación es el ‘Candelabro’, típico de los desiertos mexicanos.

Esta especie aparta de sí hasta en unos 15 metros las llamadas redes Hartmann, que son líneas de energía descubierias en los años 50 por el doctor Ernest Hartmann, las cuales forman una red distribuida por todo el planeta, de norte a sur y de este a oeste. En el punto donde estas líneas se cruzan, existe una fuerte radiación; los cactus perciben esta radiación y la absorben, transformándola en cuatro tipos de azúcares.

Quienes señalan los beneficios de los cactus antirradiación, advierten que basta colocar un ejemplar próximo a la pantalla del monitor de la PC o del aparato que emita las ondas electromagnéticas. “Aparentemente reducen toda la contaminación electromagnética aproximadamente a unos 15 metros”
Genial, y al cactus no le pasa nada