Propiedades esotericas del #cactus


En la Biblia los cactus son símbolo de protección. En Oriente, remiten a la paz y a la fuerza; regalar un cactus es desearle fortaleza a alguien. Para el feng shui, los cactus jamás deben colocarse en lugares de tránsito, los sitios adecuados para que ejerzan sus cualidades protectoras son los espacios abiertos.

Dentro de estas “plantas con superpoderes”, quizá el más conocido sea el cactus Cereus peruvianus, originario de América Central y del Sur, y comercializado masivamente en Estados Unidos desde mediados los años 80; después de que diversos estudios demostrasen su capacidad para corregir las alteraciones en los campos electromagnéticos causadas por las radiaciones que producen aparatos eléctricos como, por ejemplo, televisores y ordenadores.

Ahora sabemos que la contaminación electromagnética, al igual que la radioactividad, es muy perjudicial para nuestra salud porque no la podemos apreciar con nuestros sentidos. Pero, además, tiene un inconveniente añadido: su margen de actuación es muy amplio; son tan peligrosas las frecuencias bajas como las altas y las de gran intensidad como las de pequeña (microondas e hiperfrecuencias, respectivamente).

Pero esto puede dejar de ser una amenaza desde que se ha comprobado que los grandes ejemplares de peruvianus (el típico cactus “candelabro” de los desiertos Mexicanos) apartan hasta 15 metros de sí las llamadas redes de Hartmann (“paredes” verticales de radiación que surgen de la tierra), a la vez que restablecen las alteraciones del ambiente provocadas por la contaminación electromagnética.

Reconócelos: son especies columnares, no esféricas o que crezcan formando grupos, y su epidermis debe estar recubierta por una capa más o menos cerosa (si tocamos el cactus dejaremos la huella de nuestro dedo en su tallo) de color azulado o verdoso.

Las especies más comunes y fáciles de encontrar son:

Cereus peruvianus

Myrtillocactus geometrizans

Pilosocereus azureus

Marginatocereus marginatus

Polaskia chichipe

Pachycereus pringlei.

La mayor o menor capacidad para restablecer el ambiente normal, en una habitación alterada por emisiones electromagnéticas, viene dada por el tamaño (área de superficie) del cactus, y no por su número de espinas, costillas o caras.

A mayor tamaño, aumenta la capacidad de neutralización; aunque con un pequeño cactus de unos 40 cm. de altura y de seis caras es suficiente (ojo, cuando tiene cinco, su resultado es un 25% menos efectivo), siempre que se coloque cerca de la fuente de emisión de ondas.

Ahora podrás estar pensando:

“Pobre cactus, si absorbe las radiaciones estará condenado a muerte”. Todo lo contrario. Como cuenta Eduardo Pérez Sánchez, un apasionado de estas plantas, en su página web:

Hace algunos años, en el Diario EL PAÍS, se compraron una docena de Cereus que se colocaron en sitios diversos de la redacción, un lugar con gran densidad de ordenadores, impresoras y pantallas. Al cabo de unos meses, sólo tres habían sobrevivido: los que estaban situados entre varias pantallas, rodeados de ondas magnéticas.

Lo más delicado e importante a la hora de prolongar la vida de cualquier cactus es encontrar el punto y frecuencia de riego óptimos.

En general, todas las especias requieren riegos abundantes; pero distanciados. No se puede dar una regla fija. Depende del calor que haga o del sitio en donde estén. Si el cactus está a pleno sol en verano, puedes echarle agua todos los días, dentro de casa una vez a la semana; pero si es invierno y la calefacción está muy fuerte, hazlo cada mes y medio…

En definitiva, el mejor consejo es: entre la duda de regar o no, mejor no lo hagas. Cuando los cactus se pudren es por exceso de humedad; primero pierden las raíces, se consumen por dentro o se ponen negruzcos, blandos y malolientes y se acaban deshaciendo.

Por eso, es preferible regarlos con gran cantidad de agua cuando la tierra esté totalmente seca en vez de regarlos superficialmente a diario. Para comprobar ese punto, se puede meter un palillo en la tierra: si sale seco se riega, si sale ligeramente húmedo, no.

Consejos específicos para el Cereus  peruvianus

La tierra que requiere debe ser arenosa. Excepto el mantillo (éste es apropiado si lleva más de dos años quemándose al sol) puedes utilizar cualquier tipo de tierra, por ejemplo: turbas, tierras de brezo… Eso sí, mezcla una parte de arena de río con dos partes de las tierras que hayas elegido.

https://i0.wp.com/www.imagengratis.org/images/cereusperuvia.jpg

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