EN SUPERMERCADOS DE CHILE ESTA LA BEBIDA DEL GENOCIDIO … NO APOYES EL HORROR DEL #GAZA


Sodastream, la marca de máquinas de soda ‘Hechas en Israel’, ha empezado a vender sus productos en grandes tiendas y supermercados de Chile. La marca, duramente condenada por operar en colonias dentro de territorios reconocidos internacionalmente como palestinos, ha sido objeto de una exitosa campaña de boicot internacional.

¿Hecho en Israel?

Los productos llevan la etiqueta “Hecho en Israel” y el código de barras de ese país. Sin embargo, no menciona que su lugar de producción se encuentra en colonias israelíes dentro de Palestina, tal como ha determinado la ONU en la resolución 446, que declara las colonias sin validez legal. 

Al indicar que sus productos son “Hechos en Israel”, Sodastream se apropia de tierras Palestinas. Lo queSodastream vende como burbujas, el arzobispo Desmond Tutu ha calificado como ‘Apartheid en Tierra Santa’.

Repisa de productos Sodastream en supermercado Tottus de Parque Arauco, en Santiago de Chile.

Mishor Adumim, área en que opera Sodastream, es un parque industrial localizado en la zona industrial de la colonia de Ma’ale Adumim, a diez minutos en automóvil desde Jerusalén, en Cisjordania. La comunidad internacional considera tales asentamientos como ilegales bajo la ley internacional.

Organizaciones palestinas e internacionales exigieron a principios del 2014 que la agencia humanitaria Oxfam cortara sus lazos con la actriz de Hollywood que ha apoyado a los asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados. Oxfam informo a la actriz que la organización “considera que las empresas que operan en los asentamientos contribuyen a aumentar la pobreza y a negar los derechos de las comunidades palestinas a las cuales esta organización apoya.” Johansson respondió renunciando a su papel en Oxfam. 

La decisión de Scarlett Johansson de ser el rostro de SodaStream, una compañía que tiene una fábrica en el asentamiento ilegal de Maale Adumim, ha promovido el debate sobre la persistente actividad colonial israelí y el coste real de esta peligrosa e irresponsable política. Johansson, que fue también embajadora de la organización de derechos humanos Oxfam, se vio repentinamente enfrentada con un conflicto de intereses y la necesidad de tomar una decisión. 

Iniciada por la sociedad civil palestina y apoyada por grupos solidarios y personas con conciencia en todo el mundo, incluido el mismo Israel, el movimiento por el Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) sigue, en varios aspectos, el camino de la larga pero eficaz lucha contra el apartheid y el racismo institucional enSudáfrica. Su éxito en sensibilizar la opinión pública internacional y promover la acción en las esferaseconómicareligiosacultural y académica ha ganado fuerza gradualmente. 

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