una retrato escrito del #cactus


La palabra cactus procede del griego kaktós que es lo mismo que craso, grueso, gordo. Son plantas suculentas, crasas, carnosas, espesas, las primitivas que existen, en constante mutación , de ahí la inmensa variedad de formas extrañas, extraordinarias, se diría venidas de otro mundo, de otro planeta. Pero, no… son de nuestro mundo y América es considerada como la patria de los cactus.

Han aprendido a retener el agua que necesitan (al igual que los animales, las plantas y los seres humanos) para poder desarrollarse en regiones de extrema sequedad donde el agua es un tesoro inapreciable. Por eso han aprendido a retener el agua, a conservarla y a evitar su evaporación en la atmósfera.

Sobreviven por eso en regiones desérticas, secas, abrasadas por el sol. En estas épocas y lugares economizan sus reservas disminuyendo sus funciones vitales.

Pero no se contentan con eso. Los cactus son verdaderas fábricas de substancias aún no muy bien conocidas, entre las que los alcaloides de muy variada fórmula son sus productos favoritos. Unos son poderosos venenos, otros pueden ser extraordinarios medios de curación para enfermedades muy diversas.

Podríamos considerar a los cactus como los antepasados de las plantas actuales, modificados, adaptados a condiciones de vida muy difíciles, desarrollando su capacidad de sobrevivir, mostrándonos los límites entre la vida y la muerte de las especies vegetales.

Radiación solar muy fuerte, sequedad extrema del ambiente, áreas desérticas, falta de agua y por tanto de las posibilidades de obtener substancias nutritivas, son los mayores enemigos de la vida de las plantas que necesitan agua, substancias nutritivas, luz y ambiente adecuado.

Los cactus han aprendido, tras una lucha de millones de años, a sobrevivir, reteniendo la mínima partícula o molécula de agua para usarla avaramente extrayendo las substancias del suelo allí donde parece imposible hacerlo y resistiendo a la desecación, a la radiación, y además desarrollando formas cuya belleza y variación pueden competir con las joyas más hermosas que pueden salir de las manos de un orfebre.

Cuántos ensayos, cuántas especies extinguidas, cuántas plantas desaparecidas hasta poder llegar a las formas actuales. Seguramente millones, pero las que hoy podemos ver y estudiar son el producto de esa evolución adaptativa y no sólo el resultado final, sino una etapa en ese período evolutivo.

Hay cactus Globulares si se presentan en formas redondeadas, Columnares si son alargados, formas cristadas o cristatas si tienen forma de abanico con crestas, formas monstruosas cuando son muy irregulares y muestran un crecimiento desordenado y amorfos cuando no tienen forma definida.

Por su coloración pueden ser xantofilados de color amarillo, carentes de clorofila y clorofilados cuando tienen un color verde debido al pigmento clorofila que producen. Algunos pueden combinar áreas verdes clorofílicas o clorofiliadas con áreas amarillas, xantofiladas.

Por esa propiedad de ser una planta en constante mutación puede transformarse según convenga y un mismo cactus puede presentar formas xantofiladas, monstruosas y cristatas por ejemplo.

Es un error creer que los cactus solo se presentan en regiones desérticas. Pues se han encontrado incluso en regiones húmedas y pantanosas de Brasil, a veces como plantas parásitas de las ramas de los árboles.

Brasil es un paraíso para el aficionado a los cactus. Allá está la que llaman Flor de Baile (Cactus grandiflorus) que tiene propiedades medicinales y está incluida en la Farmacopea de muchos países. Su jugo contiene el alcaloide cactina, varios glucósidos y grasa. Tiene propiedades antirreumáticas, antihelmínticas (cura los parásitos intestinales), es hidragogo y emenagogo.

Combate muchas alteraciones nerviosas y es especifico contra la angina de pecho. Está demostrado que la cactina es un excelente tónico cardíaco, que puede sustituir a la estrofantina y a la digitalina cuando éstas no actúan. No ofrece peligros de acumulación y se elimina sin alterar el estómago. Es originaria de las Antillas (Cuba, Santo Domingo, y Jamaica), donde la llaman "Reina de la noche".

La Opuntia brasiliensis tiene unos frutos comestibles pero producen un color rojo intenso en la orina que asusta muchas veces a quienes lo comen sin saber esta propiedad que es inofensiva.

El ora-pro-nobis (Cactus lucidus o Pereskia fragrans)tiene frutos comestibles y sus hojas son emolientes, expectorantes y tienen propiedades antisifilíticas.

El Cactus bomplandii de Matto Grosso tiene un jugo que es útil en las quemaduras y úlceras de mala cicatrización.

La palmatoria grande o urumbeba (Cactus arboreus) tienen frutos de acción emoliente y cuando maduros son dulces, comestibles y refrigerantes. Se han utilizado con buenos efectos en la tuberculosis y en cataplasmas en lo dolores de cíatica. El jugo de las raíces es febrífugo. En el Nordeste de Brasil, en épocas de excesiva sequía, los campesinos queman las espinas de este cactus y luego la utilizan como forraje para los animales.

En ese maravilloso país que es Brasil y que contiene un universo entero de especies vegetales y animales, los cactus son utilizados como alimentos en muchas regiones, especialmente en el Nordeste y en el Matto Grosso. El xique-xique del Nordeste brasileño y los facheiros y mandacurús se usan como plantas forrajeras. Los melocactus son utilizados para hacer con su pulpa dulces parecidos al arrope de la Alcarria española.

El cardeiro de Bahía o mandacurú de boi es muy utilizado en la medicina popular como antiescorbútico y pectoral y aconsejado para el tratamiento de la bronquitis, molestias de la piel y ulceras rebeldes. También es forrajero.

Por su parte la Opuntia nigricans es considerada como una de las plantas más nocivas al hombre no solo per se, sino por el refugio de culebras peligrosas y toda clase de animales ponzoñosos. Las puas puden producir envenenamiento de la sangre, ulceraciones, alergias y dolores agudos, además de ser el asiento para que determinadas moscas puedan depositar en ellas sus larvas y se desarrollen tórzalos o miasis cutáneas.

El cardo ananás (Cactus triangularis) produce un fruto comestible y un aroma delicioso, que gusta mucho a los monos aunque también es comestible para el hombre. Las flores son muy bellas y su cocimiento tiene propiedades antirreumáticas, el jugo es vermifugo y útil en las cardiopatías. En Guatemala lo llaman pitaya. Otros cactus como la Lophophora williamsii (el peyote) es alucinógeno, siendo utilizado por los índios de diversas tribus especialmente mejicanas para ponerse en contacto con sus dioses. Posee alcaloides como la anhalamina, anhalonidina, peyotlina, lophophorina, análogos a la morfina y la estricnina. La mescalina produce visiones coloreadas y la lophophorina es muy tóxica. La planta reducida a discos desecados que recibe el nombre de "whisky seco" o "mescals buttons" es utilizada como contrabando en la frontera de Méjico. Produce verdaderas borracheras alucinógenas.

La llamada najú de culebra (Pereskia bleo) que se da en Panamá, es un cactus cuyas púas son muy venenosas. Las plantas tienen como característica poseer hojas a través de las cuales se produce constante evaporación del agua. Los cactus no tienen hojas para evitar esa evaporación que acabaría con ellos. Ahorran así el agua.

Algunos tienen vestigios de hojas, pero lo que si tienen son púas, a veces muy largas y densamente dispuestas como defensa. Las hojas vegetales son un órgano equivalente al pulmón humano o animal. En el cactus esta función esta suplida por el tallo que es el que almacena el agua.

Esta característica de los cactus de carecer de hojas, les permite resistir mucho. Si alguna vez tuvieron hojas, las han perdido, y lo mas que podemos ver en ellos, sobre todo cuando viven en regiones húmedas, es que ensanchan sus taños aplanándolos y desarrollando en ellos una superficie mayor que permite aumentar el grado de evaporación.

Para nombrar los cactus se utiliza el sistema clasificatorio de Liné, es decir un nombre y un apellido o apellidos. El primero es el género al que pertenece, el segundo la especie. Se suelen usar palabras latinas para que la nomenclatura sea universal y en todos los países puedan entenderse los estudios. Es costumbre que después del nombre y apellido (genero y especie) se ponga el nombre o las iniciales del o de los investigadores que han descubierto o descrito la planta. A veces la especie es el nombre latinizado de la persona que lo descubrió.

Hay cactus gigantes y microcactus. Algunos llegan a pesar toneladas y otros son diminutos. Unos tienen alturas de 20m y espesores de mas de 1m de diámetro mientras otros son enanos. Algunos crecen sobre el suelo, otros son épifitos, es decir se desarrollan sobre otras plantas, en sus troncos y en la ramas de los árboles.

Los cactus se adaptan también a las estaciones del año. Suelen florecer en la estación seca, desarrollando frutos y mas tarde se disponen a resistir el periodo frío que para ellos es de descanso.

Pero el mayor asombro hacia los cactus fue experimentado por los primeros descubridores españoles que vieron por primera vez aquellas extrañas y maravillosas formas desconocida hasta entonces en Europa. Una de las primeras descripciones de un cactus se debe al famoso cronista de las Indias, Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdes, quien en su Historia general y natural de Indias menciona la pitahaya (Chardon pitahaya) en el año 1547 en el Perú (es la especie Cereus peruvianus) usado hoy como soporte o caballo para injertar otros cactus mas pequeños y difíciles de reproducir.

Pronto observaron los españoles que los indios utilizaban los cactus unas veces para proveerse de agua en el desierto, para alimentarse de su pulpa y también en algunos casos como el citado peyotle para emborracharse con el.

El cactus consta siempre de tallo o cuerpo que puede ser columnar o globuloso, reduciendo al mínimo la superficie de contacto con el aire para evitar como dijimos la evaporación. Para ello también recurre a aumentar el espesor de su epidermis o recubriéndose de una especie de cera. No carecen de estomas, pero estos estomas o bocas están profundamente situados para aumentar el ahorro de evaporación y además la superficie del tallo suele ser acanalada o tuberculada.

Las raíces de los cactus se adaptan a las condiciones del suelo y son capaces de absorber la mínima cantidad de humedad o rocío nocturno para lo cual se ramifica mucho y son muy superficiales.

Pero los cactus han aprendido a defenderse de sus depredadores, los animales que podrían usarlos como alimento o bebida. Esto lo hacen desarrollando espinas o agujas de variadísimas formas y dimensiones y durezas. Pueden ser duras como puntas de flecha, suaves como barbas o vellosas y casi siempre agudas y dirigidas en diversas direcciones. El que ha cogido cactus sabe por experiencia lo peligroso que es si no se sabe hacer y por el dolor que producen la penetración en la carne de estas defensas. Muchas son tóxicas y la mayor parte de estas púas o pinchos contienen alcaloides que producen efectos tóxicos o patológicos en quien es herido por ellas. Algunos sólo producen dolor agudo e inflamación local, mientras que los discocactus, que poseen una mayor concentración de alcaloides, producen efectos mas tóxicos generalizados.

Estas púas o agujas brotan de unos centros repartidos por los diversos lugares del cactus que se denominan centros vegetativos, principales y secundarios. De estos mismos centros vegetativos nacen las hermosas flores del cactus (se llaman aréolas o axilas). El centro vegetativo principal suela estar en el vértice del tallo. Además de protegerlos contra los depredadores, las púas les defienden contra la radiación solar y el enfriamiento nocturno.

En cuanto a la flor, hemos de decir que los cactus producen las flores mas maravillosas y variadas tanto en formas como en colores que pueden imaginarse, muchas de ellas provistas de perfumes exquisitos.

Los frutos que producen los cactus tienen también formas variadas y colores diversos. Muchos son comestibles y siempre ornamentales aumentando la bellaza del cactus, lisos, espinosos o sedosos.

Pájaros e insectos se acercan a las flores y frutos de los cactus para alimentarse de ellos y contribuir a la polinización y dispersión de las especies.

Cultivar y coleccionar cactus es afición de muchas personas en el mundo Su cuidado es relativamente fácil, pues necesitan sólo luz, calor y substancias nutritivas que les permitan crecer, florecer y multiplicarse. Unas cuantas horas de sol al día, en nuestra propia casa o en la ventana, en una caja de cristal y veremos cómo unas florecen en primavera, otras en invierno, dando sus frutos en otoño. A veces bastará un simple tiesto y hasta una teja. Lo importante es que el medio terroso en que se desarrollen tenga un pH es decir una acidez de 4 a 7, que se puede determinar con una tirita de papel de las que se emplean para analizar la acidez de la orina. El agua de lluvia es buena para los cactus que, además, se caracterizan por su longevidad.

En Brasil he visto colecciones de cactus enormes hechas por aficionados y profesionales. Un gran experto en cactus de este país es el señor Eddie Esteve Pereira, de origen gallego, afincado en la bella región de Goiania, la capital del estado de Goiás. Posee una de las mejores colecciones del mundo. Algunas de las especies que tiene llevan su nombre, como el Australocephalus estevesiicubierto materialmente de púas.

Sin embargo, si se saben coger no produce la menor molestia. Para ello hay que "acariciarlos", pues son como los perros que muerden al que no conocen o a quien los teme.

Cuenta con otras especies como los discocactus cubiertos de amenazadoras púas, los llamdos cabezas de viejo que se presentan envueltos por una especie de lana de color de las canas, suave y sedosa. Las Rebutias xantofiladas de colores variados contrastando el amarillo con el verde. Lobuvias de tonalidades variadas. Echinocereus completamente desprovisto de clorofila. Gimnocaliciumque parece una fruta carnosa con la superficie endurecida por una cubierta quitinosa cérea que le hace impermeable a la evaporación. Expostoa completamente xantófilos llenos de púas que si se clavan en la piel producen graves dolores e inflamaciones por estar cargadas de alcaloides, pueden suponer un verdadero problema para la Toxicología. El tratamiento de estas intoxicaciones es a veces difícil y prolongado, y si se llega tarde ocurre como con los venenos de los ofidios, que puede ser mortal. En cambio la Espóstua cristata, recubierta de vello suave y sedoso, blanquecino, es inofensiva al igual que el Echinocereus cristata, ya mencionado, que posee substancias cardiotónicas. El monstruo Cereus peruvianus, la pitahaya descrita por Oviedo. Las Neochilenias que aparecen recubiertes de cactus secundarios como si fuesen verrugas esferoidales. Las Mamillarias, Gladulicactus y Ariocarpus con sus hermosas flores rosas. Las Krainzias de vello denso y áspero.

La lista de variedades es amplísima, y todas ellas con sonoros nombres y variadas formas como las Opuntias de formas monstruosas que parecen un brazo con dos manos. Rebutias de forma de candelabro, casi albinas. Las Eurychnias erizadas de puas de color rojizo. La Parodia rubida erizada de bellas agujas rojas. El Azureocereus viridis de bello color azul verdoso marino, recubierto de cera con sus púas ralas y surcos en toda su longitud. Escobarias, Gimnocalicium, Frailea castanea, Turbinicarpus lophophoroides.

Con frecuencia los cultivadores de cactus recurren al injerto en forma de cuña, en forma de costilla o en forma plana utilizando una base o caballo que es otro cactus de mayor volumen o mas basto. El caballo se nutre de la tierra de la que extrae fácilmente el alimento necesario, que asciende por su interior nutriendo al cactus injertado sobre él. Así, el caballo substituye a la raíz sirviendo de intermediario entre el suelo de tierra y el injerto o pequeña planta.

Para terminar diremos sobre la utilidad de los cactus que además de ser planta ornamental y un "hobby" para coleccionistas, son utilizados como alimento humano y animal en muchos lugares, y que debidamente cultivados podrían llegar a ser alimento para grandes grupos de población. En diversos países de América son utilizados para obtener de ellos bebidas alcohólicas. En el desierto son fuente de agua fresca, pura y sin gérmenes que pueden salvar la vida del caminante y en épocas de sequía han salvado a poblaciones enteras del hambre y la sed.

Los alcaloides que contienen, aún no bien estudiados, pueden ser no solo substancias tóxicas que puedan matar sino remedios terapéuticos que pueden curar muchas enfermedades. Son extraordinariamente ricos en productos terapéuticos. Como productores de substancias alucinógenas (el peyotle, el hongo San Pedro o San Pedrillo y otros), pueden tener también su utilidad si a esta substancias se les da a dosis adecuadas o debidamente tratadas con finalidad terapéutica.

El mundo maravilloso de los cactus en el que apenas hemos hecho una pequeña incursión en una ojeada tiene aún mucho que revelarnos. Para el amante de la Naturaleza, al curioso coleccionista, al médico, al ecólogo, al químico, al botánico y, en fin, a la Humanidad, estas plantas crasas, primitivas, bellas hasta en sus formas mas monstruosas, encierran aún un arcano lleno de secretos, de alimentos y substancias terapéuticas que serán estudiadas seguramente en el futuro en beneficio de la Humanidad.

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